Alimentación de perros en invierno: ¿necesitan comer más?
Durante los meses fríos algunos perros pueden gastar más energía para mantener su temperatura corporal. Sin embargo, esto no significa que todos los perros grandes necesiten comer automáticamente entre un 10 % y un 20 % más. La alimentación de los perros en invierno debe ajustarse según su exposición al frío, actividad física, condición corporal, edad y estado de salud.
Un perro grande que vive dentro de una casa temperada puede mantener sus necesidades habituales. En cambio, un perro que pasa varias horas en el exterior, trabaja, hace ejercicio o duerme en un ambiente frío podría necesitar un aporte energético mayor.
Lo más importante
No aumentes la cantidad de alimento únicamente porque llegó el invierno. Observa el peso, la condición corporal y el nivel de actividad de tu perro antes de modificar su ración.
¿Por qué algunos perros necesitan más energía en invierno?
Cuando un perro permanece expuesto a temperaturas bajas, su organismo utiliza energía para conservar el calor corporal. Este gasto puede aumentar si también existe viento, humedad, lluvia o una exposición prolongada al exterior.
La magnitud del cambio varía considerablemente entre perros. Las necesidades energéticas dependen de factores como:
Tiempo diario de exposición al frío.
Actividad física y tipo de ejercicio.
Condición corporal y masa muscular.
Edad y estado reproductivo.
Tipo y densidad del pelaje.
Estado de salud.
Acceso a refugio seco y protegido.
Las guías nutricionales de la WSAVA señalan que las necesidades energéticas de un perro pueden variar ampliamente según su actividad, condición corporal y entorno. Por eso, las cantidades indicadas en los envases deben considerarse como un punto de partida y no como una medida exacta para todos los animales.
¿Los perros grandes necesitan comer más?
El tamaño no es suficiente para determinar si un perro necesita aumentar su ración. La noticia que dio origen a este artículo se refería principalmente a perros grandes que habitualmente permanecían o dormían en el exterior.
Un pastor alemán, labrador o golden retriever que vive dentro de una casa y reduce su actividad durante el invierno podría no necesitar más alimento. Incluso podría requerir una cantidad menor si realiza menos ejercicio.
Por otra parte, un perro de cualquier tamaño que permanece expuesto al frío durante períodos prolongados podría aumentar su gasto energético. También se debe prestar especial atención a los perros de pelo corto, delgados, senior, cachorros o con alguna enfermedad.
¿Qué perros podrían necesitar un ajuste de alimento?
Podría ser necesario revisar la ración cuando el perro:
Permanece varias horas al día en el exterior.
Realiza trabajo, deporte o ejercicio intenso durante el invierno.
Pierde peso pese a mantener su alimentación habitual.
Presenta una condición corporal más delgada de lo normal.
Tiene mayor demanda energética por indicación veterinaria.
Sentir más hambre no demuestra por sí solo que el perro necesite más calorías. El apetito también puede variar por conducta, rutina, ansiedad, aburrimiento o por determinadas enfermedades.
Cómo ajustar la ración de forma segura
No conviene aplicar directamente un aumento del 20 %. El ajuste debe hacerse de forma gradual y basarse en la evolución del perro.
Revisa la ración actual: mide el alimento con una balanza y considera su aporte energético en kcal/kg.
Controla el peso: registra el peso antes de modificar la cantidad y vuelve a comprobarlo periódicamente.
Observa su condición corporal: las costillas deben poder palparse sin una capa excesiva de grasa y debe apreciarse cintura desde arriba.
Realiza ajustes pequeños: aumenta o disminuye progresivamente la cantidad y observa los resultados.
Consulta al veterinario: especialmente si el perro es cachorro, senior, tiene sobrepeso o presenta alguna enfermedad.
La comida debe ser completa y equilibrada. Agregar restos de comida, aceites o suplementos sin indicación puede aumentar excesivamente las calorías o alterar el equilibrio nutricional.
¿Conviene dividir la ración diaria?
La ración puede dividirse en dos o más comidas, especialmente en perros que comen con demasiada rapidez o muestran mucha hambre entre porciones. Esto facilita el control de la cantidad consumida y evita ofrecer todo el alimento en una sola comida.
Dividir la ración no garantiza por sí mismo una mayor absorción de nutrientes. Lo fundamental es entregar la cantidad diaria adecuada, utilizar un alimento completo y mantener una rutina consistente.
Otros cuidados importantes durante el invierno
Proporciona un refugio seco, aislado y protegido del viento y la lluvia.
Evita que el perro permanezca con el pelaje mojado.
Mantén agua limpia y fresca disponible durante todo el día.
Guarda el alimento en un lugar fresco, seco y dentro de un recipiente bien cerrado.
Mantén los paseos y el ejercicio, adaptando su duración a las condiciones climáticas.
Utiliza abrigo si el perro tiene pelo corto, poca grasa corporal o baja tolerancia al frío.
Cuándo consultar al médico veterinario
Solicita una evaluación si el perro pierde peso, presenta decaimiento, tiembla persistentemente, deja de comer, bebe más agua de lo habitual o muestra cambios importantes en su comportamiento.
Una modificación marcada del apetito o del peso no siempre se explica por el invierno y puede ser señal de un problema de salud.
Conclusión
Algunos perros expuestos al frío pueden necesitar más energía durante el invierno, pero no existe un aumento universal aplicable a todos. El tamaño o la raza no deben utilizarse como únicos criterios.
La mejor estrategia es controlar el peso y la condición corporal, mantener un entorno protegido y ajustar la ración gradualmente con orientación veterinaria cuando sea necesario.
Fuente original: artículo “Perros grandes necesitan comer hasta un 20 % más en invierno”, publicado por BioBioChile el 14 de junio de 2018.
Referencias complementarias: Guías de evaluación nutricional de la WSAVA y Guías de nutrición y control de peso de la AAHA.
Este contenido es informativo y no reemplaza la evaluación ni las indicaciones de un médico veterinario.

Cómo ajustar la ración de forma segura